Únanse los buenos!

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blogEs común escuchar en diferentes lugares a quienes se quejan por la cantidad de personas que realizan malas acciones en su contra o que buscan dañar a otros, o simplemente la escases de quienes están dispuestos a regalar una sonrisa, saludar en un ascensor o cualquier gesto que nos permita convivir de una forma más agradable de lo que estamos acostumbrados.

Hace ya varias semanas atrás, enfrentado una situación injusta, desagradable y violenta, muchas personas que me conocen y una gran cantidad de quienes jamás me han visto en sus vidas, se movilizaron en mi ayuda de las maneras más diversas, con la mera convicción de que era necesario hacer o decir algo cuando el sin sentido y la bajeza se hacen presente.

Una de estas personas, con quien compartimos valores y tribuna en el Diario La Nación (mi amigo Horacio Llovet), me dice al teléfono: “en los tiempos que corren y con tanto loco dando vueltas, los buenos tenemos que estar bien juntos”.  No podría haberlo dicho mejor.

Cada vez que vamos por la calle y vemos gente ensuciando nuestra ciudad, un vecino maltratando a su familia, una persona corriendo a nuestro lado luego de haber robado, o simplemente alguien que ha elegido quedarse con lo ajeno porque “no es nada de valor”; cuando presenciamos todo aquello y guardamos silencio y dejamos que el resto actúe impunemente y nos inscribimos en el grupo de los espectadores, no sólo estamos siendo cómplices de algo indebido, sino que hemos renunciado a unirnos con los buenos y hacer de nuestras vidas y nuestro entorno inmediato algo que podría haber sido mejor.

A diferencia de lo que nos cuentan los noticieros, más allá de la trinchera de nuestros hogares hay otras personas, muchas, quizás la mayoría, que están dispuestos a hacer algo desinteresadamente por los demás, que les encantaría sentir que como él o ella hay muchos con quien unirse para poner en marcha los sueños y proyectos que tienen para sí, y para quienes los rodean; pero han bajado los brazos por los malos augurios y la evidencia constante de quienes pasan por encima de cualquier y hasta lo sagrado tiene precio y es posible de transgredir.

Si nos unimos los buenos en cada pequeño detalle de lo cotidiano, al llegar hoy a nuestro trabajo y saludar en el ascensor, dando el paso cuando vayamos conduciendo, siendo amable con quienes nos rodean, sirviendo a otros en vez de sólo querer ser servidos, no me cabe duda que comenzaremos a tener una vida más feliz y repleta de amigos con quienes valga la alegría de seguir nuestros caminos.

Y tú ¿te unes?

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