Uso del celular en clases

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Se trata de simples estrategias que pueden transformar un uso desmedido y perjudicial, en una utilización sana, adecuada y acorde a las necesidades de los estudiantes.

Fuente: Elige Educar.

¿Qué está pasando con el uso de celulares en las escuelas?, ¿Qué impacto tiene en los procesos educativos? ¿Cómo se puede hacer frente al uso creciente y excesivo de los teléfonos?

En Chile, los académicos Andes Ricardo Leiva y David Kimber, de la Universidad de los Andes condujeron una investigación para medir el tiempo y los hábitos de uso del celular por parte de niños, adolescentes y adultos.

Las cifras fueron alarmantes. No sólo impacta la edad a la que estos niños reciben su primer celular (10 años en promedio). También impactan las 6.8 horas diarias que invierten en el uso de éste.

En la investigación realizada, uno de cada cuatro encuestados entre 10 y 18 años, utilizan el celular más de 10 horas diarias. Aunque esto varía según los diferentes grupos socioeconómicos, las cifran son siempre altas. Obviamente esto se ve reflejado en las escuelas, donde el 87% de los niños encuestados lleva el celular al colegio y un 71% de ellos, lo utiliza dentro de las salas de clase.

Oír música, chatear, recibir llamadas, utilizar redes sociales y jugar son los principales usos declarados por los niños y jóvenes encuestados.

Seis de cada diez reconocen que el uso del celular ha afectado su rendimiento escolar. Esto se asocia a que, la mayoría de ellos reconoce no utilizar el teléfono para buscar información o estudiar, lo que lo convierte en una clara distracción más que en una herramienta pedagógica.

A pesar de las normas que existen en los establecimientos con respecto al uso de teléfonos inteligentes, la investigación evidencia que existe una clara correlación entre el número de horas de uso del celular y el promedio de notas. A más horas de uso del celular menor promedio de notas.

Adam Gazzaley (neuro-científico cognitivo) y Larry Rosen (psicólogo), autores del libro “The Distracted Mind”, explican en su obra que las pantallas están produciendo sujetos muy distraídos, lo que afecta el aprendizaje, la memoria y las relaciones humanas. “Este ruido (tecnológico) degrada nuestras percepciones, influye en nuestro lenguaje, dificulta la toma de decisiones efectiva y desvía nuestra capacidad de capturar y recordar recuerdos detallados de eventos de la vida”, afirman los autores.

La problemática es grande, pero también es cierto que es imposible volver atrás en el tiempo.

Los teléfonos se han convertido en la esencia de este mundo digitalizado y es indispensable. Por esta razón, hay que tomar medidas que se ajusten de la mejor forma a las necesidades de padres, profesores y estudiantes. En otras palabras, medidas que favorezcan el aprendizaje fuera y dentro de la escuela.

Basados en la investigación, la Universidad de los Andes, diseñó un manual que complementa muy bien la visión de profesores como Pilar, quienes han encontrado su propia estrategia a la hora de manejar el uso del celular en clase. Este manual ofrece una serie con recomendaciones prácticas sobre el uso controlado del celular. Son medidas simples y están orientadas en transformar un uso desmedido del celular, en una utilización sana, adecuada y acorde a las necesidades de los niños y jóvenes:

1. Esperar

Se recomienda retrasar lo más posible la entrega del primer celular. No hay una fórmula exacta, pero se sugiere evitar regalar el primer celular antes de los 12 años teniendo en cuenta el grado de responsabilidad, madurez y el rendimiento académico.

2. Advertir

Se sugiere advertir al niño que el uso del teléfono será regulado si su rendimiento en la escuela cambia con el uso del celular.

3. Evaluar

Muchas veces, la entrega de un celular se basa por ejemplo, en la seguridad (para saber si el niño llegó bien de un lugar a otro). Si en verdad esto es así, se recomienda que el teléfono escogido sólo sirva para llamadas.

4. El sueño

Por ningún motivo el niño debería irse a la cama con el celular. Esto, según las investigaciones, genera trastornos de sueño e insomnio. Los niños necesitan dormir, al menos, 8 horas diarias, y esto no es posible si tienen las pantallas encendidas a la hora de acostarse. Los estudiantes son buenos ideando trucos, por eso, se sugiere que el niño entregue su celular todas las noches. Este será entregado nuevamente en la mañana.

5. Guardar y cargar

Una recomendación muy útil es que los niños guarden o carguen sus teléfonos fuera de la habitación. Así podrán tener más tiempo para otras actividades como compartir en familia o leer.

6. Despertador

Si el niños o joven utiliza el celular como reloj despertador, reemplaza el celular por un reloj despertador. Así podrás sacar el celular de su cuarto.

7. Las tareas

Se recomienda, para evitar distracciones, que los estudiantes apaguen el teléfono hasta que terminen sus tareas y deberes. Así el celular se convierte en una especie de incentivo o recompensa.

8. El tiempo

Los niños no debería utilizar una pantalla más de dos horas al día durante los días hábiles. Los fines de semana el número puede variar, pero por ningún motivo debería superar las cinco horas diarias. Esto tendrá que evaluarse según el rendimiento escolar y la sociabilidad del estudiante.

9. Tiempo máximo

Es clave acordar un número máximo de horas de juego frente a las pantallas (semanal). Al terminar la semana, si se cumple el pacto, se puede recompensar. La aplicación Hold hace algo similar: a través de esta, los estudiantes ganan 10 puntos por cada 20 minutos que no usan el celular. Esos puntos se pueden cambiar por productos y servicios asociados a la aplicación.

10. Actividades sin celular

En casa puedes establecer períodos de tiempo o actividades que no incluyan el uso del celular. Por ejemplo, la hora de comer. Para esto, es clave que el adulto pueda dar ejemplo.

11. Aplicaciones

Hay aplicaciones como Moment, Quality Time u Offtime que permiten medir durante cuánto tiempo se usa el celular de una forma efectiva. Éstas son útiles para poner límites de uso saludable.

12. Menores de dos años

Entre los 2 y los 6 años, el niño no debe estar expuesto a las pantallas (TV incluida) más de una hora al día. En los niños mayores de 6 años, la recomendación es 2 horas al día como máximo, poniendo atención al uso de las redes sociales e internet. No es posible controlar lo que el niño hace fuera de la casa, pero sí se puede monitorear en la casa y en la escuela.

13. Compartir

Es buena idea compartir claves de acceso del teléfono o darles teléfonos sin códigos. Lo mismo aplica para las redes. La idea es que los niños sientan y sepan que su relación con el celular debe ser transparente.

14. Habla

Habla regularmente con los niños sobre los peligros de comunicarse con extraños a través de redes sociales. Es fundamental educarlos en el uso correcto de internet, imágenes y videos. Esto evita riesgos, pero también permite que aprendan a darle un uso inteligente.

15. Monitorear

Puedes monitorea el uso que hacen los niños menores de 12 años de aplicaciones como YouTube o Netflix. Puedes revisar las últimas visualizaciones o seguirlos en sus redes (tanto como ellos lo permitan).

16. Juego

¿No quieres que se aíslen con sus pantallas? Comparte más tiempo con ellos jugando al aire libre o utilizando juegos de mesa. Es ideal que esto suceda al menos un par de horas a la semana.

17. Apagar

Es importante que aprendan a apagar el celular cuando no lo estén usando. El hecho de que esté prendido genera cierta ansiedad. Con el celular apagado, se extraña menos.

18. Pasear

Una forma muy efectiva de desconexión es salir a pasear sin el celular. Está demostrado que las personas comen más cuando están con una pantalla al frente, así que salir es una una buena forma de evitarlo y contribuir al desarrollo saludable.

19. Ciberbullying

Habla regularmente sobre casos de ciberbullying. A veces no es fácil lograrlo, pero con un pequeño empujón pueden abrirse a comentar algo que les incomoda o les da vergüenza.

20. La realidad

Muchas personas suben a sus redes imágenes que son reflejo de la absoluta felicidad, pero es importante conversar que la vida no siempre es así, como se aparenta en las redes. Es común que los niños se sientan menos felices, menos populares, menos atractivos y menos inteligentes que aquellos que presumen, lo que puede terminar en complejos y depresiones. Por eso es clave explicarles, con ejemplos claro, que solo están viendo una selección muy arbitraria y personal de la vida de sus amigos.

21. Contenidos inadecuados

Sin un niño sube un contenido inadecuado, conversa amistosamente con él o ella. Sin ridiculizar, atemorizar o castigar. Lo más seguro es que haya sido sin intención, pero hay que explicarle los riesgos y eventuales problemas de esto. Si esto se repite puede ser indispensable alejarlo por un tiempo de las pantallas y explicarle que todo lo que se publica en internet puede permanecer allí para siempre.

22. Información privada

También es importante explicar los peligros de compartir información privada con desconocidos y los riesgos de publicar en redes sociales números de teléfono, direcciones o correos.

23. Seguridad

Enséñales a que utilicen internet con precaución. Es fundamental que entiendan que en la red abundan los fraudes y por eso no deben suscribirse a portales desconocidos, compartir información personal, entregar sus claves por correo electrónico, contestar mensajes sobre ofertas y promociones o introducir datos de tarjetas de crédito sin antes consultarlo con los padres.

Fuente: Elige Educar.

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