Vincent de Gaulejac, sociólogo francés: “Es importante que el colegio se mantenga como un santuario sin celular”

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Para el experto de la Universidad de París VII, lo que ocurre en las redes sociales a nivel infantil y juvenil es una suerte de “nuevo mundo frente al cual adultos y profesores están mal preparados”. Por Valentina Jofré VicentDe visita en Chile invitado por el Ministerio de Educación junto con el Centro UC para la Transformación Educativa, el sociólogo francés Vincent de Gaulejac expuso hoy acerca del fenómeno de la radicalización yihadista de los jóvenes en Francia y Bélgica, y el rol protector de la escuela. En conversación con La Tercera, este experto sostiene que existe una gran responsabilidad en la manera en cómo se enseña la historia de la colonización y la migración en los colegios. También, frente a la reciente prohibición de celulares en las escuelas francesas, manifiesta que es “favorable”. Desde el lunes, los niños franceses de hasta 15 años no pueden usar sus celulares en las salas de clases ni tampoco en los recreos ¿Es una buena medida para prevenir el bullying, por ejemplo? El bullying siempre ha existido en los colegios y en los recreos. Hay una extensión en las redes sociales y es verdad que es un problema y una forma de violencia que toma proporciones inquietantes. Es una de las preguntas sobre la dificultad de conocer este nuevo mundo que nace sobre nuestros ojos, y que hace aparecer nuevos fenómenos, como por ejemplo, el de la violencia, frente al cual los adultos y profesores están mal preparados. Es importante desarrollar la investigación para comprender mejor qué es lo que pasa en esa práctica, y a la vez tomar en cuenta que siempre ha existido el bullying. Pero no porque prohibimos el celular se evita el fenómeno, porque eso continúa en las calles y en las casas. Pero, de todos modos, creo que es importante que el colegio se mantenga como un santuario, un lugar donde regulemos eso y donde se aprenda y se vaya a clases, más que a estar en los teléfonos. Así que soy favorable a esa prohibición. ¿Hay alguna relación entre ese tipo de medidas y la radicalización de algunos jóvenes? No, no está ligado directamente. La relación son las redes sociales, porque son muy importantes en el proceso de radicalización, en la propaganda del Estado Islámico y es por las redes sociales que se hace el reclutamiento. Pero eso se hace en el colegio, en las casas y en las calles. Pero es la idea de que el celular puede ser una amenaza porque no controlamos las informaciones que se difunden en esa formidable nueva tecnología, lo que hay que ver con la prohibición en los colegios. ¿Qué es lo que lleva a los jóvenes a radicalizarse y unirse al yihadismo? Es un misterio que tenemos que comprender, pero en el seminario evoqué la idea de que quienes se vuelcan al radicalismo son los perdedores de la lutte des places, hay un problema con la traducción en español, que puede ser lucha de las plazas, de los lugares, de las posiciones. La idea es que en una sociedad hipermoderna cada individuo se dirige hacia sí mismo para encontrar el sentido de su existencia y su lugar en la sociedad. Son los jóvenes migrantes de tercera y cuarta generación que se enfrentaron a la pobreza en sus países de origen, luego a la migración en Francia, que creen que son franceses y que tienen su lugar en la sociedad. Pero luego se dan cuenta de que eso no es así, y los hace radicalizarse debido a una ira contra su país, a una dificultad de encontrarle un sentido a su existencia en esos países, y los reclutadores (del EI) les hablan de una sociedad en la que pueden luchar por un mundo más justo, que hoy no les es favorable. Es un llamado irresistible para ellos. ¿Qué rol deben cumplir los colegios frente a este fenómeno? Los colegios y los profesores se ven reducidos porque no tienen ayuda para encontrar una buena posición con respecto a este problema. No hay que preguntarle al colegio qué es lo que puede hacer, los colegios no están dotados para identificar a quienes se pueden radicalizar. Pero se ven en una contradicción, porque los colegios efectivamente son los lugares donde se favorece su inserción social, y muchos de estos jóvenes fracasan escolarmente, y no porque no sean inteligentes, sino porque tienen el sentimiento de que la escuela no respeta sus valores y su cultura de origen. Hay un debate muy complejo sobre cómo enseñar la historia de la colonización, de la migración. Fuente: La Tercera

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