Violencia y salud mental de estudiantes y docentes son las principales preocupaciones de directivos de escuelas

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Violencia y salud mental de estudiantes

Fuente: CIAE

El Monitoreo Escolar en Pandemia de mayo estima que 9,4% de docentes está con licencia, ha reducido su jornada o ha renunciado. El 79% de los/as directores percibe un deterioro en la salud mental de estudiantes y el 82% detecta rezago en lectura.

La violencia por parte de estudiantes, la ausencia de docentes y/o equipos profesionales (debido, por ejemplo, a licencias médicas o renuncias) y el rezago en lectura fueron los desafíos más frecuentes identificados por los/as directivos/as de establecimientos educacionales que participaron del Tercer Reporte de la Encuesta Nacional de Monitoreo Educacional en Pandemia, elaborado por investigadores de la Escuela de Gobierno UC, el Instituto de Sociología UC y el CIAE de la Universidad de Chile, en colaboración con el Centro de Estudios del Ministerio de Educación.

Este tercer reporte representa el funcionamiento del sistema escolar entre el lunes 16 y viernes 20 de mayo de 2022 y en él participaron 1.231 establecimientos educativos (equivalentes al 14% del universo total, y similar en características y distribución en Chile)

Para un cuarto de los establecimientos que participaron del estudio, el principal desafío de mayo ha sido la violencia de parte de estudiantes. En segundo lugar, se menciona la ausencia de docentes y/o equipos, debido, por ejemplo, a licencias médicas (21% de los encuestados). Respecto del primer punto, el estudio encontró que el 48% de los EE indicó que la violencia está peor que antes de la pandemia, aunque esta cifra se redujo levemente respecto a lo reportado en abril (53%). Respecto del segundo punto, los directores y directoras declaran que el 9,4% de los docentes de aula de sus establecimientos ha renunciado, disminuido su carga académica o se encontraba con licencia médica al momento de la encuesta. Esta cifra es mayor en los docentes de educación parvularia (15,5%) y que trabajan en establecimientos municipales o de SLEP (18%).

Respecto de la salud mental, el 79% de los directores y directoras en la muestra percibe un deterioro en la salud mental de sus estudiantes, siendo más pronunciado en los cursos de enseñanza media (83%). Otro punto que aparece con aún peores cifras que las anteriores es el rezago en lectura, puesto que 82% de los establecimientos en la muestra indicaron que están peor que en el 2019, confirmando los resultados obtenidos en abril.

“Estos datos son un grito de ayuda desde las escuelas al que debe responder toda la sociedad. Los ex alumnos y ex alumnas de cada colegio debieran acercarse a ofrecer apoyo. Esto es una emergencia,” dice Susana Claro, una de las autoras del informe y profesora de la Escuela de Gobierno UC, quien agrega que “un 12% de los encuestados cree que sus estudiantes han sido aún más afectados por la pandemia que el resto del país. Ahí debiéramos estar con diez veces más refuerzos. Claro que esta encuesta es solo muestral, para saber exactamente a qué escuelas reforzar más necesitamos datos censales”.

Juan Pablo Valenzuela, investigador del CIAE y uno de los autores del reporte, agrega que se debe colocar el foco principal “en la recuperación de aprendizajes, puesto que, a pesar que es generalizado el deterioro respecto al 2019, éste no aparece entre los desafíos más importantes para directores y directoras, lo que podría conllevar que los efectos de la pandemia se vuelvan crónicos a lo largo del ciclo educativo y repercutan con fuerza a lo largo de toda la vida en las actuales generaciones”.

Asistencia baja levemente
En cuanto a los casos positivos, el estudio encontró que el 66% de los establecimientos del estudio no debió aplicar protocolos de alerta temprana ante casos confirmados o posibles de COVID-19. Entre los establecimientos que debieron aplicar este tipo de protocolos, en la mayoría (31%) la cuarentena afectó solamente a la persona involucrada. Sólo siete de los 1230 establecimientos encuestados no realizaron clases presenciales en la semana del estudio -16 al 20 de mayo-. De ellos, tres se debieron a casos de COVID-19 dentro de sus comunidades educativas. En los otros cuatro, el cierre se debió a dificultades en la aplicación de los protocolos sanitarios, estar en preparación para retomar las clases presenciales o por encontrarse en una pausa temporal.

La asistencia promedio diaria llegó al 72% de los estudiantes durante la semana analizada, lo que representa una reducción respecto a la tercera semana de abril (77%). El 74% declaró identificar problemas de salud de estudiantes como la principal causa de inasistencia (estados gripales, enfermedades estacionales, contagios de COVID-19, etc.).

“Es urgente que reforzemos en cada familia lo indispensable de la presencialidad en los procesos educativos. Estamos en una asistencia promedio casi 20 puntos por debajo de la de un año normal. La evidencia mundial da cuenta que sin la presencialidad, los aprendizajes son menos efectivos, especialmente entre los estudiantes más vulnerables. Cada comunidad escolar debe redoblar los esfuerzos para lograr que cada niño, niña y joven asista regularmente a su jardín, escuela o liceo. De perder esta batalla, tendremos efectos nocivos de largo aliento y lo peor de la pandemia acompañará a una generación a lo largo de su vida”, indica Valenzuela.

Asimismo, el estudio encontró que, pese a que el 99% de los establecimientos declara haber realizado clases presenciales, el 29% indica que aún requiere mejoras en su infraestructura para que puedan asistir todos los estudiantes matriculados. Esta cifra asciende a 43% y 45% en los establecimientos municipales y de SLEP, respectivamente.

Aunque es levemente inferior al reportado a fines de 2021, aún el 3,1% de estudiantes no tuvo contacto con su establecimiento, lo que sube a 4,6% en el caso de educación parvularia y a 3,7% en enseñanza media. “Este grupo debe ser prioritario para los establecimientos, de tal forma que ningún estudiante quede sin vinculación el resto del semestre”, dicen Juan Pablo Valenzuela y Susana Claro.

Fuente: Comunicaciones CIAE